Varias personas ya me han dicho a través de los años: “Me encantaría hacer yoga, pero ¿de dónde saco el tiempo?”, “Hago yoga una vez a la semana porque me es imposible hacer más.”  O “He hecho yoga alguna vez, pero mi vida es muy caótica y lo dejé.

En los textos más antiguos fundacionales de yoga (Yoga Sutras), está dicho:

Cuando tal práctica se hace por largo tiempo, sin descanso y con devoción sincera, ésta se convierte en un cimiento firmemente arraigado, estable y sólido.

Mantener una práctica constante y sin pausas requiere disciplina. Siempre he sido una persona disciplinada.  Nunca he tenido mucho problema en buscar tiempo para cuidar de mí con la práctica de yoga, incluso cuando estaba dando 16 clases por semana.  Sin embargo, en los últimos meses, después de haber embarcado en este nuevo proyecto que es un centro de yoga en Tomares, Sevilla (Yoga Loft) – con tantas cosas por hacer, tantas listas de cosas pendientes – mi propia práctica de asana, pranayama y meditación ha estado medianamente, y a veces completamente abandonada.  Me he machacado por esto, más por lo que supone de cara a mantener un nivel de calidad hacia mis alumnos que por lo que supone para mí personalmente.  El motivo es que en algún momento he perdido la pista de lo que me nutre a fondo.  Empecé a notarlo en el cuerpo y las dolencias que empezaban a surgir; la mente corriendo sin poder notar espacio ninguno entre un pensamiento y otro; mis interacciones con los demás, y también lo noté en varias facetas más en mi vida.  Tantas cosas por hacer, tan poco tiempo para hacerlas y cada vez menos tiempo para mi práctica.  Cada día miraba mi esterilla, abandonada en el rincón, coleccionando polvo.

Hasta que por fin, una de mis mejores amigas me riñó mientras hablábamos de todo esto: “tu práctica esfundamental”, me dijo: “vuelve YA, empieza mañana sin falta. ¡HAZLO! ”.  ¿Para que son las mejores amigas sino para decirte la verdad?.   El día siguiente desenrollé mi esterilla e hice mi primera práctica en varios meses de hora y media sin pausa.  Justo después de terminar, me di cuenta. Lo que hacemos en la esterilla de yoga, nutre los rincones más profundos de nuestro ser. Nuestra práctica es sagrada y por mucho que estemos ocupados y sin tiempo, para mantener ese estado de bienestar, nuestra práctica es de las pocas cosas que nunca deberíamos soltar.  Tampoco tiene que ser hora y media todos los días, se trata de dedicar un poco de tiempo (incluso sólo 5 minutos, si es lo único que tienes) de manera constante para crear hábitos, para nutrirnos, cuidarnos y poner nuestro bienestar como prioridad.

Una práctica constante requiere disciplina, incluso cuando ya sea un hábito.  Creo que todos, incluso los yoguis más avanzados, han experimentado esa sensación o pensamiento de:

¿y si me quedo en la cama en vez de despertarme antes de que salga el sol para practicar?. ¿Y si me quedo en el sofá con la mantita y la peli, hoy que llueve y hace frio..

Y aquí dos cosas importantes. Primero, el tercer niyama de las ocho ramas: tapas (y no tapas de comerJ).  Esta rama de yoga nos enseña el concepto de disciplina: si establecemos una sólida práctica, empezamos a generar la suficiente cantidad de prana (energía vital) para purificar y quemar las impurezas que impiden la claridad de mente y una conexión profunda con nuestro interior.

Segundo, volvemos al texto que vimos al principio de Yoga Sutras de Patanjali:

Cuando tal práctica se hace por largo tiempo.. se convierte..estable y sólido.

Para mí personalmente, esta expresa uno de los ideales más importantes en el camino hacia la práctica y la liberación.  Lo que entiendo como liberación, siendo el objetivo último, no es necesariamente la expectativa de conseguir samadhi (iluminación) sino llegar a ser la mejor persona que puedas para estar al servicio de los demás.  La calidad, perseverancia (dedicación) y la paciencia son fundamentales para embarcar en esta ruta y están bastantes interrelacionadas.  Si la mente está nerviosa y apegada a los resultados, habrá una carencia de calidad.

Cuando la paciencia, dedicación y amor están al corazón de lo que haces, habrá una calidad innegable unidos a los frutos de nuestras labores.  Paciencia y dedicación no siempre se producen de forma natural, y por tanto requieren práctica.  Con la práctica podemos empezar a cultivar un amor propio que nos permitirá perseverar en el camino hacia alcanzar nuestro potencial pleno.

2 Comentarios

  1. Olga

    Estoy totalmente de acuerdo. Hay que enfocarse en el proceso y no en los resultados…Y no olvidar la importancia de la disciplina en todo aquello en que nos embarquemos…Gracias por recordárnoslo Louise. Maravillosa, as usual. ,💜

    • adminyoga

      thankyou Olgui <3